¿Responsabilidad moral o empatía? con cuál te quedas

¿Responsabilidad moral o empatía? con cuál te quedas Aún no me queda claro porqué lo hice ¿fue por responsabilidad moral o por empatía? Esta semana me ha costado buscar un tema para escribir y contaros. Tenía tantas cosas en la cabeza que no me había parado a pensar de qué podía escribir este domingo. Pero... Leer más


¿Responsabilidad moral o empatía? con cuál te quedas
Aún no me queda claro porqué lo hice ¿fue por responsabilidad moral o por empatía?

Esta semana me ha costado buscar un tema para escribir y contaros. Tenía tantas cosas en la cabeza que no me había parado a pensar de qué podía escribir este domingo.
Pero si observas a tu alrededor con detalle, cualquier situación que te haya ocurrido o que hayas sido testigo, seguro que sacas experiencias que transmitir.
Esta semana se ha celebrado la Feria de la Tapa de mi municipio. No soy de las que hace la tourné de bar en bar en busca de cerveza y tapa a 1.60 € pero unos amigos habían venido a mi barrio buscando las ofertas culinarias junto con el drinking. Así que, ya que estaban en mi territorio que menos que acompañarles en algunos de los establecimientos.
Llegando al núcleo urbano, el vehículo que iba delante de mí hacía cosas extrañas, circulaba en zigzag, igual iba a 30 km que iba a 50km,… total que yo en vista de que algo no iba bien guardé las distancias. Pero después de que se abriera un semáforo en rojo, el coche arranca y veo que se va hacia los vehículos que estaban estacionados a la derecha, causando un gran golpe y por supuesto rompiendo faros y abollando uno de los vehículos.
Mi reacción fue adelantarlo puesto que pensaba que se iba a parar a dejar los datos o a dar parte a la policía, pero cuando voy a adelantarlo el vehículo en cuestión empieza a circular, eso si, iba despacio, con las luces de emergencias puestas, la gente salía de los establecimientos cercanos anonadados, pensando que aquel individuo se daba a la fuga. Yo me puse nerviosa, en esos momentos no sabía si ponerme a su altura y decirle que parara, o atravesarme para impedir que se escapara. Se me ocurrió sacar el móvil por la ventanilla y echarle fotos a la matrícula, gesto que creo que el conductor me vio hacer, como sabía que era de noche y que mi pulso no es muy bueno, activé el micrófono para grabar la matrícula, ya que de mi memoria tampoco me fio. Después de unos metros el coche torció hacia una de las calles y se fue.
Confieso que no me atreví a perseguirlo, tampoco me atreví a volver al lugar de lo ocurrido a intentar localizar al dueño de aquel vehículo que sin comerlo ni beberlo se encontró su coche destrozado.
Reconozco que fui cobarde, no supe reaccionar ante una situación incómoda ajena a mi.
Me fui con mis amigos de cervezas pero nada más hacía pensar en mi responsabilidad moral, en que si yo tuviera el coche bien aparcado en la calle y cuando volviera me lo encontrara abollado me gustaría que si alguien hubiera visto lo ocurrido me hubieran dejado al menos una nota.
Así que a la segunda sin alcohol me marché al lugar de los hechos. Sólo quedaba el hueco del aparcamiento lleno de cristales de distintos colores. Me dirigí hacia un establecimiento que había cercano y me identifiqué cómo que yo era la chica que iba detrás del vehículo que se había estrellado con el que estaba aparcado, que lo ví marchar y que tenía la matrícula anotada, por si sabía de quien era el coche siniestrado. Ya me comentó que al parecer el coche implicado en el accidente volvió al rato y estuvieron hablando los dueños de los vehículos, dando parte e intercambiando datos.
Me quedé más tranquila pero me sirvió para pensar en las responsabilidades que tenemos cada uno de nosotros, en ayudar a los demás aun cuando no nos lo pidan, a saber cuándo intervenir en situaciones incómodas y sobre todo a empatizar con el resto.

Una lección que me ha servido para saber reaccionar cuando me vuelva a ocurrir.


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