¿Quién dijo que tomar decisiones era fácil?

¿Quién dijo que tomar decisiones en la vida era fácil? ¿Cómo saber que la decisión que tomas es la correcta? Según lo que decidas puedes cambiar el rumbo de tu vida. Como en las relaciones personales ocurre en el mundo laboral ¿no lo habéis observado? Te encuentras durante meses, incluso años, sin que nadie te haga... Leer más


¿Quién dijo que tomar decisiones en la vida era fácil? ¿Cómo saber que la decisión que tomas es la correcta? Según lo que decidas puedes cambiar el rumbo de tu vida.

Como en las relaciones personales ocurre en el mundo laboral ¿no lo habéis observado?

Te encuentras durante meses, incluso años, sin que nadie te haga “tilín”, no hay nadie que te llene y un día, sin darte cuenta, te presentan a alguien con quien empiezas a congeniar e imaginar como te ves con esa persona dentro de diez años.

Ya está, ya no necesito más, después de tanto esperar ha llegado el hombre que buscaba. Que va,  justo te encuentras con un antiguo compañero que en su momento  “te ponía” y descubres que te sigue removiendo  algo, ¿ahora que hago?

No he estado ilusionada durante años y ahora que tengo donde elegir  no sé que hacer. El uno me gusta, pero con el otro me río más. El uno tengo aficiones en común, pero con el otro disfruto más de los buenos momentos…. ¿Porqué me tiene que pasar esto a mi? no es justo.

La misma situación la viviemos con el tema de la búsqueda de empleo. Estamos echando curriculum durante meses, tocando a todas las puertas que conocemos y no ocurre nada. En el momento que recibimos respuesta de una empresa, justo van y nos llaman de dos o tres. ¿Y ahora qué? ¿por cuál me decido? En una me dicen que tres meses de prueba, y luego puede que me hagan indefinida, en otra el ambiente me gusta más pero el contrato no me aseguran nada, la otra me pagan mejor pero sólo por seis meses. Una vez más ¿qué hago?

Si nos ponemos a analizar la vida son todo decisiones que nos ponen a prueba y nos hacen seguir el rumbo de nuestro destino. Vamos superando pruebas como en un videojuego y así vamos saltando obstáculos. Si es la elección correcta creo que nunca lo podremos saber, así que habrá que ir superando partidas a medida que vayan viniendo. Pero ojo, una vez que tengamos “la prueba superada” no bajes la guardia, que seguramente la vida te depara otra sorpresa que te hará plantearte nuevamente para donde tirar.

Pero es que en la vida ya se sabe “si no arriesgas no ganas”, por lo que hay que intentarlo. No hay que tirar la toalla y si hay algo que te gusta, te apasiona y lo quieres, a por ello.

 


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