Mi vida, “un openbook”

Entre Facebook y Google, para lo bueno o para lo malo, mi vida es un libro abierto, o mejor dicho es un “openbook” Ya ha terminado la Semana Santa, para mi, aunque no la haya disfrutado como tal, me alegra saber que hemos tenido muy buena ocupación hotelera, que las calles de Málaga han estado abarrotadas de turistas de cruceros, visitantes... Leer más


Entre Facebook y Google, para lo bueno o para lo malo, mi vida es un libro abierto, o mejor dicho es un “openbook”

Ya ha terminado la Semana Santa, para mi, aunque no la haya disfrutado como tal, me alegra saber que hemos tenido muy buena ocupación hotelera, que las calles de Málaga han estado abarrotadas de turistas de cruceros, visitantes foráneos y locales que no han querido perderse ni un detalle de las procesiones. Me alegra saber que Málaga cada vez suena más  más allá de nuestras fronteras y eso es muy bueno.

Pero esta semana además me ha pasado una cosa curiosa.

¿Os he contado que el otro día recibí una llamada de Facebook? Si, me llaman con mucha familiaridad desde un fijo de Barcelona y me dicen: “Hola Susana, soy Gema de Facebook“.  Yo atónita le pregunto: “¿Perdona, te conozco?” y me dice: “n0, te llamo porque estamos haciendo una campaña de asesoramiento a empresas para enseñar a gestionar campañas de publicidad en la fanpage y hemos pensado que te podría interesar”.

Me quedé bastante perpleja y le dije que en el momento que empezara a generar ingresos con mi proyecto seguramente invertiría en su plataforma para publicitarme, pero que ahora mismo no me interesaba.

La verdad que la llamada me hizo pensar. Con razón me hablaba con tanta familiaridad si lo sabe todo de mi, con quien salgo, cuando tengo eventos, si estoy feliz, si me he ido de viaje, desde cuando tengo el proyecto, cuanta gente lo visita,…

Mucho se habla de la privacidad en las redes, de que si Google nos lee los mensajes de gmail, que si con la compra de Whatsapp por parte de Facebook nuestras conversaciones están en sus manos…

La verdad que por mucho cuidado que prestemos cada día compartimos más información sobre nuestra vida, y está claro que, o ponemos límites o el asunto se nos desborda hasta tal punto que ya no podamos controlar la situación.

Soy defensora de la nueva forma de comunicar y de vender pero también soy partidaria del sentido común.

En fin que entre Facebook y Google, para lo bueno o para lo malo, mi vida es un libro abierto, o mejor dicho es un “openbook”.


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